Seguro que si eres un viajero de los míos lo descubrirás por ti mismo, pero si acaso llevas  demasiada prisa en tus desplazamientos de Parque en Parque, te lo menciono ahora porque sin ello tu viaje estará incompleto y te habrás perdido otro de los momentos mágicos de un Safari. Sólo necesitas: unos minutos, unas bolsas de caramelos y bolígrafos (que puedes comprar en cualquier pueblo por los que pasas), y un gesto amable y respetuoso. Lo que podrás vivir con estos sencillos y baratos ingredientes, no se explica en los itinerarios de los Safaris, pero no por ello es menos gratificante. Se me olvidaba un requisito imprescindible: no dormirse en los desplazamientos, de lo contrario te lo perderás.

Si estás atento a la carretera, tendrás muchas oportunidades de observar a los niños que cuidan al ganado en las aldeas entre los parques. Todos te mirarán al pasar, si les saludas te contestarán y los más pequeños además extenderán su mano pidiéndote algo, (para ellos los turistas son sinónimo de muchas cosas de las que carecen). Entonces, sólo tienes que parar el coche, ofrecerles en swahili los caramelos “Pipi”, y de repente verás aparecer niños corriendo desde todas las direcciones para recibirlos, y las sonrisas que te brindarán cuando se los entregues en la mano (Nunca, repito, nunca se los lances desde el coche), serán las mas preciosas que habrás recibido en mucho tiempo y,  bajo las indicaciones de tu guía para no ofenderlos, podrás hacer algunas fotos que te recordarán que esos momentos han sido realidad.

Yo los llevo guardados en mi corazón desde mi primer Safari y siempre me emocionan. A veces no puedes ver en un viaje todos los animales que esperas (esa es la aventura del Safari) pero, si quieres, siempre podrás vivir estos momentos mágicos.

Ojalá los disfrutes como yo!